Por: Daniel Regalado R
Zacarías de la Cruz, fue el chofer personal de Trujillo que lo acompañó el día de su magnicidio.
La versión más recogida en los diarios y testimonios de éste, cuenta que siendo las 10:15 de la noche, informó al jefe (Trujillo) que un vehículo con luces apagadas les seguía desde hacía ya 1 kilómetro. Segundos después, un disparo detrás de su asiento, quebraba la ventana trasera del auto y hería de forma grave a Rafael Leónidas Trujillo.
Aquí no se ponen de acuerdo los historiadores, pero prefiero guiarme por las declaraciones del propio Zacarias, quien de formas diferentes declaró que el jefe le dijo:
*Coge la ametralladora y prepárate a pelear, que estoy herido* otra versión es *Coge la ametralladora, vamos a pelear que estoy herido*
Sea cual sea la versión real, lo que vemos en esta frase es lo mismo: Un hombre poderoso, que derrepente se aferra a la vida, cuando ya está condenado a la muerte, pero lo que trae a colación mi escrito es como este Jefe exige a su súbdito que se la juegue por él y que corra su misma suerte.
Esta actitud la vemos en muchos líderes en la historia y hemos visto también que cuando más temibles hayan sido en sus etapas de poder, más cobardes han sido las acciones de sus últimos días.
Desde Alan García, por citar un caso reciente, podemos ir a Allende, Hitler, Cleopatra, Nerón y aunque sean líderes con prácticamente nada en común y de épocas diferentes, todos ellos, recurrieron al suicidio en su etapa más critica de su carrera política.
En la República Dominicana, un país donde los políticos no se retiran, sino que mueren ejerciendo, es muy típico de ver la forma en que cada líder mantiene vigente a sus seguidores.
En el caso de los actuales de ex presidentes, Hipólito Mejía, el más carismático de los que 3, mantiene cierto tipo de seguidores que aplauden sus ocurrencias, pero ya no lo ven como una opción de poder, aunque todavía puede aspirar. Él, de su parte no parece tener intenciones, pero mantiene siempre viva la imagen, ya que a pesar del gobierno que hizo, puede aún salir a la calle, hablar a los medios y la gente se ríe.
Luego tenemos a Leonel Fernández, quien a pesar de las críticas, ha logrado mantener la imagen de intelectual, hombre de principios que luchó recientemente, por el respeto a la constitución y la institucionalidad del país. 3 veces presidente y líder de reconocimiento internacional. A pesar de las críticas, aún sigue llenando los lugares donde se presenta y sus videos o los videos que hablen de él (bien o mal) siguen haciéndose virales. Y por último y más reciente, se suma a esta lista de ex presidentes vivos, el Lic. Danilo Medina, quien gobernó por 8 años, con un primer periodo que le colocó en simpatías nunca antes exhibidas, pero con sus últimos 4 años, donde la corrupción y la falta de institucional, dejaron marcada, toda su trayectoria política. Actualmente presidente del Partido de la Liberación Dominicana, pero según lo que vemos en las publicaciones donde se hace mención de este, una gran tasa de rechazo en la sociedad. Hasta el momento, no ha sido posible verlo en las calles, ni dar entrevistas y solo se comunica por medio de actividades dentro de su organización, la cual maneja y posee al 99%. De los 3, los dos primeros sobrepasaron con éxito los años posteriores a sus períodos presidenciales.
Sin embargo, es este último, el único ex presidente que no puede, por razones constitucionales, volver a aspirar a la presidencia de la República y es quién está más directamente vinculado con uno de los casos más grandes de corrupción de la historia de la República Dominicana.
Cuentan algunos historiadores, que Zacarías De la Cruz, intentó devolverse durante el ataque del 30 de Mayo, también se sabe que recibió sobrevivió, pero que recibió 7 disparos en el enfrentamiento y finalmente logró escaparse y llegar a un hospital militar. Zacarías murió a los 93 años, pero de haberse obstinado en enfrentar un ataque que no era contra él, pudo haber muerto esa noche y vivir 38 años menos de su vida.
La moraleja de esta historia es suya, no importa a que líder esté siguiendo usted, pero yo estoy claro, ante un hombre condenado por la historia que él mismo creó, yo no seré un Zacarias más. No tiene ninguna lógica jugarme los años que me quedan por alguien que seguirá en la política solamente, por odio y egoísmo personal, mientras existan causas colectivas que defender.
